2 sep. 2016

El fujimorismo se revieja*

                                               * Por José Luis Ramos Salinas 

 

No es un error de tipeo, es solo la constatación, si a alguien todavía le quedaban dudas, de que el eslogan acuñado en campaña: el fujimorismo se renueva, era solo eso, un eslogan; una más de las triquiñuelas que le son inherentes a los seguidores del ladrón y violador de derechos humanos, y por desgracia, también expresidente.

Y es que su tan promocionada renovación consistió únicamente en sacar de la lista de candidatos al Congreso a Martha Chávez y a Luisa María Cuculiza, quienes ahora han sido contratadas como asesoras del primer poder del Estado, precisamente por aquellos que hablaban de la renovación. “Tienen mucho que enseñar a las nuevas generaciones”, han llegado a decir, no sabemos si como argumento o como amenaza. Y ya conocemos la larga experiencia del fujimorismo de hacer parecer como asesores a quienes realmente tienen el mando, sino que nos lo cuente una vez más Vladimiro Montesinos.

Así que lo que habrá estos cinco años en el Parlamento es fujimorismo puro y duro: votos por consigna, leyes de interpretación auténtica, maquinaria de difamación a los adversarios políticos, archivamiento de denuncias contra los que se dedican a lo mismo que su ex secretario general Joaquín Ramírez, y todo lo que fue el pan de cada día en los 90, y que, salvo Villa Stein, todos los peruanos conocemos.La novedad, es su papel de víctimas, su nuevo oficio de plañideras del que hacen gala, cada que les preguntan algo; no importa el tema, siempre la respuesta es que Keiko sufrió de una campaña de linchamiento y que siguen esperando una disculpa, supongo del país entero.

Aquí también hay una novedad, la insistencia en reemplazar al patriarca Fujimori por su hija, en los discursos. Juran, que hasta le consultan sobre el menú del día, que ella es la líder natural y que incluso Kenji ya entendió esto. Y es que el papel de don Alberto en el 2021 va a ser mucho menos relevante que en las recientes elecciones, hay que empezar a prescindir de él; total, Keiko es Fujimori, así que sigue funcionando eso de fujimoristas.

Su sed de venganza contra el Frente Amplio se ha extendido a lo que ellos llaman el ollantismo, lo que imagino habrá alegrado al Nacionalismo, que sin el fujimorismo que lo recuerde a diario, ya habría pasado al olvido eterno. Como también es habitual, aquí el cinismo es pieza clave, y empiezan a hablar de lucha contra la corrupción, moral y hasta de pecados, en tono profético.

No queda sino imaginar, con cierto alivio, lo que hubiera sido el fujimorismo en la presidencia con este Congreso. Ojalá que PPK no olvide, que él fue quien ganó.

 

 *Publicado en el diario Exitosa del primero de septiembre de 2016