25 sept 2020

La derecha como granada de fragmentación

 Siempre se ha criticado la tendencia de la izquierda a dividirse; pero para las elecciones del 2021 es la derecha la que se ha puesto en modo granada de fragmentación y encima vomitiva.

Hernando de Soto, el único al que no le gustó el final de la película Avatar (la muerte de todos los que se oponían al “desarrollo” que representaba la minera, hubiera sido un final feliz para él) va como candidato de Avanza País, el mismo esperpento político que postuló a la presidencia  a Ulises Humala, hermano de Antauro, y que luego tentó suerte con un fujimorista de la talla de Julio Gagó. Supongo que esto último es lo que convenció a quien fuera asesor de Alberto Fujimori.


Por su parte George Forsyth no tuvo mejor idea que contribuir al terrible daño que hace a la democracia mezclar religión con política, y será el candidato de Renovación Nacional, que solía ser un partido serio, pero que luego decidió alquilar o prestar su membrete a cualquiera. Recordemos que Yamel Romero postuló al Gobierno Regional por esa agrupación. Aunque al menos no se trata de los evangélicos que se enriquecen a costa de predicar que hay que matar a pedradas a las lesbianas, pero no sé qué coincidencias puede haber entre el actual alcalde de La Victoria y  Humberto Lay, si es que no es una mera sed de poder.


Daniel Urresti ya es seguro que va por Podemos Perú, ese pseudo partido en el que donde se pone el dedo salta un cuello blanco o un lava jato.


El fascismo populachero insistirá con Antauro Humala , y si no se puede, para reemplazarlo ya están a la altura Edgar Alarcón o Yeni Vilcatoma, aunque últimamente también se les ha unido Tomás Gálvez. Lo harán a través de la panza de alquiler (“vientre” le queda muy decente) UPP.


El partido político sociedad anónima de responsabilidad limitada (una mera fachada de ciertos grupos empresariales) Todos por el Perú, postulará al fujimorista Fernando Cillóniz, quien tuvo la buena idea de pedir que la derecha se una, si total toditos son iguales, pero ya lo han ninguneado, porque aquí nadie va a ceder.


El Partido Morado, no tiene el rabo de paja de los otros, pero comparte su visión económica neoliberal, aunque reniega del neoconservadurismo que caracteriza a sus compadres de derecha. ¿Postulará a Guzmán? Parece que sí, a pesar de la chamusqueada. No por nada es el dueño de dicha agrupación política.


Roque Benavides, el mejor representante del empresariado peruano, ese que financia partidos que se declaran admiradores del mayor corrupto de nuestra historia, que cuando la democracia peligra sacan la calculadora, y que usan todos los medios legales (y quién sabe si de los otros) para no pagar los miles de millones de soles en impuestos que deben a un Estado que está en crisis, pero que no duda en rescatar a las empresas que disque están con problemas económicos. Este personaje será el candidato de la Apra, que pasó del antiimperialismo al neoliberalismo matonesco del perro del hortelano, y de allí al fujimorismo de choque y ladrido.


El PPC del lubricado Eguren, seguramente irá nuevamente con la Apra para no dividir más a la derecha y sobre todo porque hace buen tiempo que están bien al fondo a la derecha. Como diría Lourdes Flores: métansese su partido al poto.


César Acuña, volverá a reclutar desde pastores evangélicos hasta Chehade (con tal que le profesen subordinación absoluta y le llamen “líder”), para tentar la presidencia y así salvar a todos sus parientes con juicios pendientes. Para eso está la plata como cancha y su labia que no se entiende, pero convence a quienes no son muy buenos entendedores, precisamente.


A Acción Popular le sobran candidatos, tan diferentes entre sí, que a veces resulta difícil de creer que son del mismo partido. Pero ya sabemos que esta agrupación cojea de Vitocho, y si no fuera suficiente, allí está Merino.


Infaltable, en la línea de partida, Keiko, a quien ya ni la obsecuente Martha Chávez la obedece; y con todo el legado de un partido que ha hecho de la admiración y defensa de corruptos su carta de presentación, a la que ha añadido la representación de quienes creen que el nuevo coronavirus es un castigo divino por culpa de la “ideología de género”. El motor del partido que era su padre, ha perdido todo respeto; solo es un vago recuerdo en el mejor de los casos, cuando no un desconocido para la propia dirigencia.


Y aquí puede que no acabe la lista; pues está Somos Perú, quien sigue intentando recuperarse de la ausencia de Alberto Andrade, y quiere hacerlo de la peor manera: reclutando al fujimorista Daniel Salaverry, olvidando todo lo que le hizo el fujimorismo a su difunto líder. Solidaridad Nacional de Castañeda que puede postular a algún hijo o nieto. Contigo, que quiere ser el Vox peruano. Y una lista de personajes que van desde Kenji a Cateriano que con gusto recibirían la invitación de algún vientre de alquiler que quiera usarlos para jalar votos y lograr algunos escaños.


Si con esta fragmentación la izquierda no logra pasar a segunda vuelta, que haga como el Partido Socialista francés y que se pase a la derecha.