4 oct. 2015

De cómo la viveza se convirtió en el antónimo de suicidio*

Por José Luis Ramos Salinas

Varios gobiernos latinoamericanos inician procesos de transformación de sus Estados, el de Venezuela es el que más atención mediática recibe y Hugo Chávez es retratado como el mismísimo demonio.
Es 2006 y en el Perú Ollanta Humala se presenta a la presidencia y de inmediato se le vincula con el presidente venezolano; se le presenta como radical y como chavista y Ollanta no hace mucho para negarlo. Alan García quien participa con un discurso de centro izquierda le gana las elecciones.
El 2011 las oportunidades de Humala son mucho mayores, propone una gran transformación del país que la derecha y los medios de comunicación ven como un intento de convertir al Perú en Venezuela, o por lo menos en la Argentina de los Kirchner, lo tachan de comunista. Pero la población, además de las agrupaciones y partidos de izquierda, lo apoya y logra pasar a la segunda vuelta. Necesita nuevos aliados y nuevas alianzas. Modera, en gran medida, su discurso, logrando que algunos grupos de derecha le den el sí. Son los tiempos de la famosa hoja de ruta con la que gana la presidencia.
Al día siguiente de su triunfo la derecha que es apoyada por los medios de comunicación le empiezan a decir a Ollanta lo que tiene que hacer y con quién formar gobierno. Da la impresión de que gobiernan quienes perdieron las elecciones. Humala cede el ministerio clave de economía y empieza una gran transformación, no del país, sino de su discurso y de sus posturas. Nadine, quien se creía representaba el ala izquierda del nacionalismo, muy rápido cede al glamour del poder y a los elogios de quienes hasta hacía poco eran sus enemigos políticos. Poco después, un grupo de congresistas renuncia al oficialismo y deja libre el camino para que Ollanta vire cada vez más hacia la derecha para contentar a los poderes fácticos y a sus operadores políticos.
Pero la derecha no se siente totalmente complacida y exige más y Ollanta se lo da. La población que votó por él se siente traicionada y de sus aliados originales no va quedando nadie. El papel que el gobierno asumió en el conflicto por el proyecto de Tía María, es la prueba de en quién se convirtió Ollanta, pero también es la evidencia de que la derecha jamás se sentirá satisfecha, que nunca aceptará ni a Nadine ni a Ollanta como parte de los suyos, e inicia una campaña de demolición contra la pareja presidencial. El objetivo es sepultarlos políticamente sin posibilidad de que algún día resuciten con un nuevo discurso de izquierda. Se aprovechan de los indicios de corrupción del gobierno y de los errores políticos que éste comete. Tal vez ahora Ollanta esté empezando a comprender que cuando decidió virar a la derecha luego de ganar las elecciones, en realidad, cometió suicidio.
2015, las intenciones de voto le dan a Keiko Fujimori un apoyo mayor del 30%, es la favorita del electorado y de lejos. Es la representante de la derecha más dura y de los poderes fácticos; y por ello no tiene empacho en elogiar al gobierno mafioso de su padre. Pero eso no le alcanza para ganar las elecciones. Decide entonces aprovechar la tribuna que le brinda la universidad de Harvard para anunciar su giro hacia a la izquierda y elogia a la CVR a cuyos miembros antes llamó terroristas y manifiesta su apoyo a la unión civil y al aborto terapéutico, algo impensable si se tiene en cuenta que ella también representa a los sectores religiosos más conservadores.
¿Keiko está haciendo lo mismo que Ollanta? ¿Si gana las elecciones al día siguiente cederá posiciones a los grupos de izquierda hasta deshacerse de sus aliados de la extrema derecha? Creemos que no, que si la hija del dictador gana las elecciones, al día siguiente desmantelará lo poco que se ha hecho en base al informe de la CVR, que impedirá que se legalice la unión civil y que declarará ilegal el aborto terapéutico o por lo menos hará que sea imposible su aplicación. Un beso de Julio Rosas sellará su retorno al buen camino.
Si lo que Ollanta hizo cuando ganó las elecciones fue suicidio, lo que Keiko intenta es, meramente, una viveza.


* Publicado en mi columna Letra Menuda del diario Noticias del 5 de octubre de 2015, Arequipa, Perú.

1 comentario:

NORA LORENZO QUILLA dijo...

mmm sí, creo que Ollanta no fue consecuente, que cambio de postura; la izquierda solo fue su caballito de troya y Keiko tiene un nada despreciable números de votos, mmmm que hacer en este escenario? .Como futura votante que opciones tengo?.