29 jun. 2009

La psicologización del mundo


Presentación del libro: TEMAS ACTUALES DE PSICOLOGÍA de Helarf La Torre*

Por José Luis Ramos Salinas
ramosdesal@yahoo.com



Algunos autores califican a la sociedad actual, como una sociedad de la incertidumbre; otros la llaman sociedad del riesgo. Lo claro es que ya no hay nada constante. En estos tiempos, el tiempo ya no es tiempo; y el espacio es un no lugar. Todo cambia y hasta lo más sólido se desvanece en el aire. Así la amistad ya no es un apretón de manos, sino una cifra titilando en la sección de número de amigos del Hi5; el amor ya no es una pareja caminando tomada de la mano con el crepúsculo de fondo, sino unos labios en la pantalla del Messenger, que van creciendo y hacen muach; y hasta el sexo ya no es dos cuerpos entrelazados, sino dos mouses de punteros frenéticos.

En una sociedad con semejantes cambios, no me queda duda de que nuestra psiquis es flagelada permanentemente; y por ello se hace imprescindible que todos nos acerquemos a la psicología, a esta ciencia que tiene que ser cada día más apasionante, porque se dedica precisamente al estudio del comportamiento humano, ya no tan humano, por cierto.

La lectura del libro “Temas actuales de psicología” que ha editado el Dr. Helarf La Torre, me lleva a reflexionar sobre tres asuntos que esta noche quiero compartir con ustedes. El primero tiene que ver con lo que voy a llamar la psicologización del mundo, el segundo es la transdisciplinariedad, y el tercero es la sociología de la ciencia.

Expliquemos a qué nos referimos cuando hablamos de la psicologización del mundo. Suele circular por correo electrónico diversas cadenas que intentan demostrar cómo el hombre contemporáneo encuentra problemas donde antes no los había. Así se dirá que antes los niños eran tímidos y que hoy en cambio tienen problemas de socialización; antes estaban tristes, ahora sufren de depresión; antes solo pensaban en jugar, ahora son ludópatas; antes eran traviesos, ahora son hiperactivos; antes eran inteligentes, ahora son niños índigo; antes los niños de cuando en cuando se mostraban descontentos consigo mismos, hoy tienen baja la autoestima; antes eran “pegalones”, ahora tienen problemas de agresividad; antes la familia era la familia, fuese como fuese; hoy las familias son disfuncionales; antes los niños que les iba mal en el colegio eran malos estudiantes, ahora tienen problemas de aprendizaje; antes algunos niños eran pegados a la mamá, ahora sufren de sobreprotección; antes jugaban al papá y a la mamá, y a veces al doctor, ahora tienen conductas sexuales inapropiadas; antes se les corregía, ahora se los maltrata psicológicamente; antes necesitaban una cuera, ahora requieren tratamiento psicológico.

Entender las cosas así, revela sin duda, un poco de ignorancia, pues también podríamos decir: antes la gente se moría de dolor de estómago, hoy lo hacen de tumores carcinoides colonorectales; y eso no implica que ahora seamos más problemáticos, o que las enfermedades se hayan sofisticado, sino que la medicina ha avanzado en cuanto al diagnóstico de lo que nos aqueja.

Sin embargo, es innegable también, que lo que llamamos la vida moderna, o ahora posmoderna, ha generado la aparición de nuevas enfermedades como la muy reciente gripe AH1N1, de la que los promotores de las cadenas descritas, podrían decir que no es más de lo que las abuelas llamaban resfrío, lo que obviamente no es así.

Pues bien, esta vida moderna o posmoderna, también ha generado una serie de fenómenos de graves implicaciones psicológicas que requieren la intervención de profesionales de esa área. En otras palabras, si en algo tienen razón las cadenas que mencionábamos al principio es que ahora necesitamos más ayuda psicológica que antes.

Yendo al libro, entonces:

El artículo de Francisco Gil, titulado: “Dirección y Liderazgo”, nos demuestra que la administración de recursos humanos es un tema mucho más complejo de lo que habitualmente se supone, y que se requiere del concurso de psicólogos para una adecuada selección de personal, sobre todo de aquellos que ocuparán los cargos más altos en la organización, si se quiere que ésta tenga altos niveles de eficiencia y eficacia.

El artículo “Técnicas y las nuevas narrativas en la intervención” de Pilar Munuera; nos propone un método para recomponer las relaciones entre los miembros de la familia para la superación de los problemas que la agobian.

Néstor Blajeroff nos descubre una dimensión trascendente de la ancianidad, y precisamente en una sociedad que podríamos calificar, sin exagerar, de gerontofóbica.

La importancia de los aportes de la psicología en el campo de la salud es lo que nos explica el artículo que escribe David Jáuregui a propósito de la obra de Charles Spielberger.

Las vicisitudes de la psicología individual de Adler en Hispanoamérica es lo que nos describe el texto de Ibarz y León.

El grave problema de la comprensión lectora en nuestro país, es abordado por Ricardo Canales a través de un trabajo de investigación aplicado en el Callao.

Los estilos de aprendizaje a nivel de posgrado son el tema de reflexión de Pareja y Muratta.

Mientras que Jácobo y Alarcón investigan acerca de problemas de atención y su repercusión en el rendimiento escolar.

Helarf La Torre nos va a exponer la necesidad de estudiar la problemática relación del hombre con su ambiente laboral y organizacional, en lo que se ha venido a llamar: ergonomía.

Y Reynaldo Alarcón, revisará la trayectoria del psicólogo mexicano Rogelio Díaz-Guerrero para plantear la pertinencia de la perspectiva transcultural en lo que sería una etnopsicología.

Como vemos, este libro trata sobre un conjunto de temas bastante diversos entre sí, pero que se vinculan, fuertemente, al mismo tiempo, porque todos merecen la máxima atención de la psicología.

Es pues esta diversidad temática, que abarca aspectos como: liderazgo, el desarrollo del yo, la ancianidad, la salud, el estilo de vida, la lectura, el aprendizaje, la conducta, la ergonomía, lo transcultural, el etnocentrismo y otros; lo que nos lleva a hablar de la psicologización del mundo. Es decir, pienso que no hay tema alguno, fenómeno alguno en el que la voz del psicólogo no tenga algo que decir.

Y eso nos lleva al segundo punto que queremos plantear aquí: la transdisciplinariedad.

Pues si no hay asunto alguno sobre el que no pueda pronunciarse la psicología, tenemos que aceptar de hecho, de que esta ciencia estará interviniendo sobre aspectos acerca de los cuales otras ciencias también tienen algo que aportar.

Me imagino que es por ello que se me ha invitado a comentar este libro, pues como sociólogo tengo apenas una formación amateur en temas psicológicos, solo que creo, que los temas psicológicos son al mismo tiempo temas sociológicos, y sin duda, también del ámbito de otras ciencias.

Sino veamos, el tema de Liderazgo que aborda Gil puede también ser reclamado por los administradores, e inclusive por la sociología de las instituciones. Sobre el tema de nuevas narrativas de Pilar Munuera, también tendría algo que decir el análisis del discurso. Las propuestas sobre la ancianidad que hace Blajeroff, pueden ser abordadas también desde las nuevas perspectivas de las teoría de género y lógicamente también por la sociología de la familia. Jáuregui, al hablar de la psicología de la salud está tocando un asunto que sin duda la medicina sentirá también como suyo. Los rastros de la psicología adleriana en Hispanoamérica que exploran Ibartz y Ramón, son también un tema que puede ser abordado por la historia. La lectura, el aprendizaje y la atención sobre los que escriben Canales, Pareja, Muratta, Jácobo y Alarcón, son sin duda asuntos de interés de las ciencias de la educación. La ergonomía que nos explica La Torre, es también abordada por la ingeniería de sistemas. Y la psicología transcultural que trae a colación Alarcón, sin duda, tiene muchos puntos de contacto con la antropología.

Se trata pues de lo que el filósofo Edgar Morin llama: Inter-trans-poli-disciplinariedad. Qué bueno entonces que un libro que se titula: Temas actuales de psicología, trate tan diversos aspectos, que invitan a otras ciencias a entrar a un diálogo interdisciplinario; a plantear proyectos conjuntos, es decir, polidisciplinarios; e incluso a poner en duda los límites de cada ciencia a través de la transdisciplinariedad.

Este libro, de hecho, nace, como lo dice el editor en su presentación, en la Unidad de Posgrado de Psicología, en cuyas maestrías y doctorados no solo estudian licenciados en psicología, sino gentes que provienen de otras disciplinas.

Entrando al tercer tema debo decir que como sociólogo, el artículo que más me ha gustado es el de Néstor Blajeroff, pues parte de la constatación de un orden de cosas en torno a la situación del anciano en la sociedad, y luego plantea una propuesta de cambio, que incluso engarza dentro de un proceso social tan grande como es la globalización. En ese sentido, Blajeroff está haciendo política; y con ello desnuda la supuesta neutralidad ideológica de la ciencia.

Como ya lo ha demostrado Michell Foucault y a su modo Thomas Kuhn, el saber es también un asunto de poder, de manera tal que es perfectamente legítimo hablar de una sociología de las ciencias, es decir, de una disciplina que estudie las relaciones de poder dentro de los ámbitos académicos, y cómo la ciencia misma, es resultado y causa de esas particulares relaciones.

A lo que voy es a la ya vieja idea de Wright Mills, de que todo asunto psicológico es en el fondo un asunto sociológico. Sino veamos uno a uno los artículos que reúne el libro que presentamos esta noche.

El liderazgo implica la existencia de unos pocos líderes y de muchos liderados y eso necesariamente genera un conjunto de relaciones sociales particulares entre y dentro de esos niveles. Pero debiera llevarnos a preguntar también: ¿A qué metas nos lleva el líder? Y obviamente a la siguiente ¿compartimos esas metas? No se trata, entonces, solamente de indagar acerca de las cualidades del líder, sino acerca de lo que éste pretende alcanzar haciendo uso de sus virtudes.

Las técnicas de intervención en la familia, necesariamente tienen que desarrollarse bajo el supuesto de lo que consideramos una familia ejemplar. Y aquí no podemos evadir el intenso debate acerca de la crisis de la familia nuclear, en el que algunos quieren su recuperación y otros, su radical transformación.

La psicología de la salud debe aceptar el hecho que categorías como enfermedad y salud son históricas, en cuanto no siempre han significado lo mismo, al punto que hoy se habla de una medicina cosmética que cura la enfermedad de la fealdad; y que ahora como antaño, lo que se considera mórbido viene acompañado de discriminación, lo que es un fenómeno básicamente sociológico.

El psicoanálisis, dentro del cual están los aportes de Adler, es ahora una herramienta poderosa de interpretación de la sociedad, que se ha fundido incluso con el marxismo. Y de otro lado, las tesis mismas de Freud vienen siendo cuestionadas desde el feminismo, que es al mismo tiempo un movimiento teórico y político.

Los problemas de lectura, de atención y de aprendizaje, deben llevarnos a preguntarnos: ¿Qué leemos? ¿Qué aprendemos? Y, sobre todo, ¿quién decide lo que debemos leer y aprender? No es casual, por ejemplo, que en muchos colegios de Latinoamérica se haga leer a los adolescentes el texto titulado “Juventud en Éxtasis” de Carlos Cuauhtémoc Sánchez, que es el representante “literario” de un proyecto ideológico determinado.

De otro lado, la, sin duda, legítima preocupación por la ergonomía, no debe hacernos olvidar el carácter alienante del trabajo en el sistema capitalista. Por más cómodos que trabajemos, esto no afecta los principios económicos del capitalismo, ni la mercantilización de nuestra fuerza de trabajo.

La psicología transcultural es, para lo que intento explicar, un buen ejemplo. Pues sus propuestas atentan contra la psicología etnocéntrica, y el etnocentrismo es, al fin y al cabo, un proyecto ideológico.

Así resulta que este libro es en realidad una invitación al debate y la polémica, pero no solo dentro de los márgenes de la psicología, sino que admite críticas y propuestas desde otras ciencias, que permitan, lo que Morin llama, la ecologización del conocimiento.

Este es pues un libro plural desde donde se le mire, los autores provienen no solo desde distintas canteras académicas, sino también de distintas latitudes geográficas, los hay consagrados y quienes recién se inician en la tarea de publicar; y como hemos visto, los temas abordados son además bastante variados.

Hubo un tiempo en que la homogeneidad era considerada como un valor; ahora es más bien la heterogeneidad lo que se ansía, y por ello este libro no solo tiene la riqueza de cada uno de sus artículos, sino que su conjunto mismo posee una sinergia que invita a la lectura y a romper las cadenas de lo que Ortega y Gasset llamaba la barbarie del especialismo. Lo que quiero decir, y con esto termino, es que aunque el libro titule “Temas actuales de psicología”, en verdad puede y debe ser leído por gente proveniente de todas las ramas de las ciencias; pues todos estamos obligados a interesarnos por el estudio del hombre y su psiquis. Y después de todo, quién hoy en día, no necesita tratamiento psicológico.

* Texto leído en la Sala Atenas del Complejo Cultural de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa, Perú, el 26 de junio de 2009

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