26 ene. 2014

Balance del 2013*

Por estos días diversas personas, medios de comunicación y otras instituciones han publicado balances del año que pasó; y es curioso como ciertos hechos trascendentes quedan opacados por otros anecdóticos.
Dado que la globalización ha alcanzado niveles de omnipresencia; considero que lo revelado por Edward Snowden ha sido el suceso más trascendental del año recién terminado. Enterarnos que las agencias de inteligencia de Estados Unidos espían a todo el planeta, incluidos ciudadanos comunes y corrientes, y los mandatarios de los países más importantes del mundo, ha demostrado que ninguna película tuvo la imaginación ni la radicalidad para acercarse a la realidad de la violación rutinaria de los derechos elementales de las personas. Snowden ha demostrado la perversidad de un sistema que bajo el discurso de la libertad ha construido una sociedad hipervigilada y que, como en la novela 1984, convierte en delincuentes a los héroes, que es lo que se ha querido hacer con el ex agente de la NSA. Por eso Snowden es también el personaje del año, a mi juicio, porque ha dejado una vida de comodidad económica, de expectativas de desarrollo profesional, etc.; solo para denunciar al mundo lo que estaba ocurriendo, para no convertirse en cómplice, para conservar la dignidad. Por ello no cobró nada al periódico al que le entregó la información y por eso le duele tanto al poder, porque su enemigo está lejos de ser un yuppie, es decir, es superior moralmente en todo sentido. Snowden es el personaje ejemplar del 2013.
En el ámbito nacional, la política ha dejado un sin sabor a la ciudadanía por los continuos escándalos en los que se vio involucrada la clase política. La repartija de los cargos del Tribunal Constitucional, el caso López Meneses, los narco indultos de García y los negocios de Toledo, casi nos dejan sin esperanza. Sin embargo, pese a la política errática del gobierno en lo que es la defensa de los derechos humanos y la lucha contra la corrupción, no podemos dejar de destacar el hecho de que se le negara el indulto a Fujimori. Hacerlo hubiera equivalido a otra vez convertir al país en la chacra del ex dictador y al gobierno en un monigote de las presiones de sus seguidores.
En lo que respecta a Arequipa creo que el consenso de lo negativo está por el desastre que ha sido este año el tránsito vehicular, y por el fracaso para implementar los planes que estaban destinados a solucionar este problema. Por otro lado, que el Gobierno Regional se haya decidido por contratar a los mejores del mundo para elaborar un plan que permita el desarrollo de Arequipa, nos parece algo que destacar, independientemente del resultado final, para el que no habrá que esperar mucho más, según se ha anunciado. El fallo del TC que desbloquea Majes II, es sin duda una buena noticia desde la óptica del empleo que se generará y del efecto multiplicador que provocará en la economía regional, pero no podemos dejar de notar que son grandes grupos empresariales quienes estaban esperando esto para asegurarse enormes extensiones de tierras que reafirmen lo que ya es una realidad en la actualidad: la concentración de propiedades agrícolas es mayor que la que existía antes de la reforma agraria velazquista.
De otro lado, mientras la economía mundial sigue sin poder recuperarse, la peruana ha logrado crecer lo suficiente para mantenerse en el nivel que alcanzó el 2012, y la de Arequipa ha cobrado un dinamismo que contrasta nítidamente con la crisis que vivió en los 90. Tenemos más dinero en el bolsillo, salvo los excluidos de siempre, pero la pregunta es: si por eso estamos mejor, si vivimos mejor y si, por último, somos más dignos.

*Texto leído a través de Radio Yaraví, diciembre, 2013

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