2 mar. 2014

Los outsiders de los outsiders*

Por José Luis Ramos Salinas

Es evidente que la campaña ya empezó para las elecciones municipales y regionales que se llevarán a cabo recién en octubre. Sin duda, que algunos candidatos se hayan lanzado a la arena electoral, incluso hace un mes, motivó que el resto, por el temor a quedarse rezagado, también empezara a salir a los medios o invertir en propaganda. Los rostros desconocidos se mezclan con quienes van a la reelección y quienes postulan por segunda o tercera vez.
Pero, aunque aún parece temprano, la evidencia es suficiente para estar seguros que estas elecciones no diferirán de las que venimos siendo testigos desde hace más de una década. Es decir, se tratará de una competencia de estrategias de marketing, donde quien posicione una mejor imagen se hará con el poder distrital, provincial o regional. Ni esperanza de que estas elecciones tengan un cariz verdaderamente político, ni soñar, que haya un debate ideológico.
En estas condiciones, se habla de candidatos tradicionales, y de la posibilidad de que aparezca un outsider que pueda competir con éxito en las plazas más disputadas.
Por ello, es necesario recordar cuál es el significado de la palabra outsider. Con este término se designa a quien no pertenece al sistema político y logra vencer las candidaturas de quienes forman parte de él. ¿Y quiénes conforman el sistema político? Los partidos políticos con trayectoria histórica reconocida. Entonces, si pensamos en nuestras actuales autoridades, tendremos que coincidir en que todos ellos son outsiders, desde Juan Manuel Guillén hasta el alcalde del distrito más pequeño de Arequipa, independientemente de si algunos de ellos vienen ejerciendo un cargo político desde hace varios periodos. Por eso, cuando alguien pide un outsider, en realidad está solicitando un outsider de los outsiders.
Si el outsider se caracteriza por estar fuera del sistema político, ¿cuál sería lo que define a un outsider de los outsiders? Probablemente que nunca ha ejercido cargo público ni tampoco haya postulado alguna vez. Es decir, un perfecto desconocido. Los actuales outsider, se ganaron una imagen fuera del sistema político, Juan Manuel Guillén como rector de la UNSA, Alfredo Zegarra como decano del Colegio Médico, por ejemplo. Ahora, no tenemos nada de eso; no hay un personaje en Arequipa, fuera del sistema político, cuyo prestigio sea lo suficientemente alto como para convertirse en un candidato con posibilidades de ganar. Entonces, de dónde provendrían los outsiders de los outsiders. Sencillamente de sueños personales más o menos disparatados, de riquezas económicas importantes, o de una casualidad como que no había a nadie más a quien poner. En otras palabras, la presencia de estos nuevos outsider empobrece aún más la política, convirtiendo a la elecciones en una mera campaña publicitaria, hasta donde se ha llegado a utilizar incluso recursos como el de la intriga, es decir, algo así como hacer propaganda por un candidato cuyo nombre se mantiene en reserva para generar expectativa y luego lanzarlo como si fuera un detergente que hace espuma multicolor.
Es por ello que el Photoshop reemplazará otra vez a la política en estas elecciones, haciendo ver más jóvenes a quienes ya pintan canas, más dinámicos e imponentes a los candidatos con trucos de cámara, y más brillantes con un manejo adecuado del color.
Pero de otro lado, las municipalidades han gozado en los últimos años de un presupuesto inusual, lo que ha permitido la ejecución de obras importantes como complejos deportivos, piscinas públicas, un permanente cuidado de las pistas y un eficaz recojo de la basura. Eso da una imagen de eficiencia a las actuales autoridades, que probablemente no se deba a sus virtudes, sino a los recursos con los que contaron, con los que tal vez, incluso, se hubiera podido hacer mejores cosas. Pero la población no está para tales análisis, sino que simplemente compara el pasado con el presente y es innegable que casi todos los distritos están mejor. Eso deja a los actuales alcaldes con grandes posibilidades de ser reelegidos, aunque con algunas excepciones como el burgomaestre provincial, quien sería reemplazado, si le creemos a las encuestas, por Álvaro Moscoso, quien ya no sería un outsider de los outsiders, pero que en mi opinión personal convendría que se mantuviera fuera de la política y de cualquier cargo público también, y todo eso por el pueblo, como a él le gusta decir.

En tanto que Juan Manuel Guillén, quien deshoja margaritas, otra vez estaría en posibilidades de vencer, por ser, como el mismo lo ha reconocido, el menos malo de los que quieren ser presidentes regionales. Así están las cosas, color de hormiga, por más Photoshop.

*Artículo leído en Radio Yaraví, el 27 de febrero de 2014 y redactado a partir de una entrevista concedida al diario El Pueblo, el 26 del mismo mes.

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