15 may. 2016

El Fujimorismo y las Izquierdas*

                                                     Por José Luis Ramos Salinas 


Los procesos electorales suelen desnudarnos como país. Cosas como el racismo, el machismo, los complejos de superioridad, la hipocresía, el desprecio por la ética, la admiración por el embaucador, la falta de escrúpulos, y otras que por lo general se esconden debajo del tapete, afloran con toda su intensidad y con una desvergüenza que nos hacen dudar sobre nuestro futuro, ya no como nación, sino al menos como país.

Esto toma características interesantes en esta singular segunda vuelta, en la que no compiten modelos económicos antagónicos, ni siquiera diferentes; sino que se trata de que la población decida qué organización política será la encargada de continuar el modelo neoliberal. Ello deja en una difícil posición a la izquierda y esa incomodidad ha hecho evidentes las contradicciones que existen en su interior; y que cada facción empiece a mostrar su rostro tal cual es.

Así tenemos una izquierda liberal, muy europea, que, si bien reniega del neoliberalismo, su bandera es sobre todo la lucha por las libertades civiles y la radicalización de la democracia; por ello es imposible que apoye al fujimorismo, y aunque con disgusto, votará por PPK.

También tenemos una izquierda que ve al sistema electoral no como una oportunidad para frenar a la derecha, sino como parte de los instrumentos de poder de los que goza la burguesía. Por tanto, las elecciones mismas se convierten en el blanco, y, por ende, indefectiblemente, votan viciado; o, cuando lo hay, por algún candidato anti sistema.

Pero también hay una izquierda que siente desprecio por la democracia, que cree más bien en las dictaduras. Que se declara del pueblo, no porque intente politizarlo con posturas ideológicas, sino porque asume las banderas del populismo asistencialista. Desprecia a la burguesía con toda su alma, no por razones marxistas, sino por su carácter pituco, es decir por el apellido, por la cara, por la etiqueta. Con esta lógica, es del pueblo quien no es pituco, aunque tenga millones en el banco. Si nos fijamos bien, esta izquierda se parece bastante al fujimorismo, y no falta quien sostenga que el de Fujimori fue un gobierno de izquierda, y que es por eso que los sectores D y E ahora apoyan mayoritariamente a Keiko. Lo curioso es que oficialmente el fujimorismo ve a esta izquierda casi como la peste, pero para nadie es un secreto que, desde hace algunas semanas, Keiko ha empezado a coquetear con esos a los que sus seguidores llaman terroristas.

Entonces si gana el fujimorismo, el país será manejado en los más altos niveles por ultra neoliberales sin escrúpulos, y en las bases, por la izquierda antidemocrática. Eso nos haría un país sui géneris y espantoso.


*Publicado en el diario Exitosa del 14 de mayo de 2016

 

 

 

 

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