23 nov. 2015

De por qué rezar por la paz es apoyar al terrorismo*

                                                              Por José Luis Ramos Salinas 

Tras el atentado contra los periodistas de Charlie Hebdo, se desató una ola de solidaridad casi unánime en todo el mundo, y esto pese a que la línea editorial de la mencionada publicación ha sido acusada de fomentar el odio religioso. 
Tras la masacre de París, la reacción ha sido muy diferente en estos lares, y no ha faltado hasta quienes hayan sugerido que Francia se lo merecía, por su política intervencionista en Libia y Siria. Los más se han solidarizado con las víctimas, pero han recordado también las muertes provocadas por los bombardeos franceses.
Poco a poco, Siria ha empezado a convertirse en el tema de fondo, pero con un desconocimiento tal que hasta se ha planteado que ambos bandos dejen de disparar y vivamos en paz. Suena bonito, pero es irresponsable sostener algo así.
Francia intervino militarmente para derrocar a Gadafi en Libia, y con el mismo fin apoyó a grupos terroristas, entre ellos a los que ahora han formado el denominado Estado Islámico (ISIS). Este "Estado" se extiende en parte de los territorios irakí (gracias al caos provocado por la invasión estadounidense) y sirio. La represalia francesa ha consistido en bombardear territorio sirio, pero no el que está bajo control del gobierno de ese país, sino bajo la autoridad de los terroristas de ISIS.
Este grupo terrorista, probablemente solo comparable con el  Khmer Rojo de Polpot Pot, usa a la población civil que vive bajo su feroz dictadura religiosa, como escudo humano, y es por eso que cada que las potencias occidentales fingen combatirle arrojando bombas, las víctimas son gente inocente, pese a que el boletín militar oficial indique que fueron depósitos de armas o centros de entrenamiento de terroristas los que fueron los blancos.
A menudo el ataque se produce con drones no tripulados y aquí está la clave de todo, porque la población occidental ya no tolera muertos suyos al otro lado del mundo, entonces ISIS tiene que provocarlos en su propia casa. ¿Para qué? ¿Por qué es tan importante llevar la guerra a Europa o Estados Unidos? Simplemente para que surja el deseo de acabarla de una vez.
Y de hecho ya surgió, y por todos lados ya se escuchan pedidos de paz, fin a los bombardeos, la gente expresa su solidaridad con Siria, sin saber que a lo que llaman Siria es en la práctica otro país: el Estado Islámico. No sería raro por eso que el ISIS en poco tiempo ofrezca dejar de atentar contra Occidente a cambio de que no lo molesten en su objetivo de controlar una enorme extensión territorial en Irak y Siria y someter a la población, que aún no ha podido huir, a un régimen de horror indecible.
Por esto, no podemos pedir un cese al fuego y que vivamos en paz, porque la naturaleza de ISIS es de una brutalidad tal que no puede ser admitida por el mundo. Irak y Siria deben recuperar sus territorios y someter a la justicia a quienes los han usurpado.
Nuestra solidaridad tiene que  ser -siempre- con las víctimas, sean de donde sean, y con el El Partido de los Trabajadores de Kurdistán, que es quien realmente se ha tomado en serio combatir el terrorismo de ISIS, calle por calle, casa por casa y que por cierto, mientras enfrenta a los yihadistas, debe cuidarse las espaldas para evitar las bombas del gobierno de Turquía, miembro de la Otan y en la práctica aliado del Estado Islámico, como otros países que solo lo combaten en apariencia.
A ISIS hay que combatirlo desde la trinchera que nos toque, pedir paz es lo que ellos quieren que hagamos, así que Alejandro Romualdo nunca fue más preciso cuando nos pidió: “no reces cristiano (o musulmán), no reces, que con palabras no se hace nada”.

*Publicado en el diario Noticias del 23 de noviembre de 2015, en la columna de opinión denominada Letra Menuda.

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