27 ene. 2008

Entrevista a José Luis Ramos Salinas*

Por Marcos Vilca

¿Cuáles fueron las circunstancias que te motivaron hacer poesía?

Recuerdo que, seguramente como todo el mundo, intentaba escribir poemas en la adolescencia; pero va a ser a inicios de la década del 90 cuando intento hacerlo con cierto oficio; y en ese sentido yo diría que la violencia que se vivía en esa época fue la que me motivó a escribir poesía. De hecho, mi primer trabajo se llamó “Asesinando al Semáforo”. Esta particular situación me hizo pensar siempre que existe una relación entre la poesía y la política entendida en su acepción más amplia.

¿El contexto familiar influyó en los inicios de tu creación?

Bueno, yo nací en una casa en la que de cuando en cuando había que vender los electrodomésticos para solventar los gastos de alimentación o salud, pero sin embargo la biblioteca crecía constantemente, inmune a las crisis económicas familiares. Además mi padre escribía obras de teatro y poesía y mi madre es hasta ahora una lectora vehemente, de hecho fue ella la que me inculcó el hábito de la lectura, aunque no celebró mucho mis inicios literarios por la intensa bohemia de la que estuvieron acompañados.

¿Cuáles fueron tus lecturas poéticas iniciales?

Como te decía, fue mi madre la que me inculcó la lectura; de niño Julio Verne me impresionaba mucho; pero yo diría que mis lecturas iniciales fueron ya en la juventud y puedo citar tres libros que cambiaron mi manera de percibir el mundo y por tanto mi vida: Crimen y Castigo de Dostoievsky, La Metamorfosis de Kafka, y en poesía: Oración frente a un plato de col y otros poemas, de Tulio Mora.

¿Crees que Vallejo sigue siendo un poeta influyente en la poesía actual?

En el 92 gané un premio de poesía en Lima y Winston Orrillo que era uno de los jurados me dijo que se notaba una influencia de Rimbaud en mis poemas; yo le confesé que no lo había leído, me contestó que eso no importaba: “Rimbaud estaba en el aire, se le respiraba”. Yo creo que con Vallejo pasa lo mismo, los peruanos respiramos todos los días al autor de Trilce, lo leamos o no, lo queramos o no. El Perú es profundamente vallejiano, y por tanto la poesía peruana no puede escapar a su gigantesca influencia.

¿Arequipa sigue siendo la República de los Poetas o nunca lo fue?

Eso de que Arequipa es una República me parece un cliché de políticos incapaces de plantear proyectos que sobrepasen lo local, o un arcaísmo proveniente de la Arequipa cucufata, goda, machista y profundamente racista. Por tanto, tal apelativo lo soporto apenas como souvenir turístico. Felizmente además, creo que esa Arequipa, la que tenía ínfulas de República, ya no existe. República de poetas, entonces; es una frase sin sentido. Las antologías de poesía arequipeña están repletas de poetas que no han nacido en Arequipa, por ejemplo.

¿Consideras que el escribir es una especie de sufrimiento?
No me imagino a Antonio Cisneros sufriendo cuando escribe, ni a Bayly, ni a muchos otros. Pero en mi caso, hay una relación directa entre el sufrimiento y la creación literaria, pues intento establecer una relación entre la estética y la política, como dije; y la política es a final de cuentas meterse hasta el fondo en la realidad y uno no puede hacer eso sin terminar cubierto de excremento, y la mierda jode y hace sufrir.

¿Cómo fue la opinión de quienes leyeron tus primeros versos ?

Tuve la suerte de que les gustaran, no se trataba de gente entendida por cierto, sino de los amigos del barrio que en cada borrachera pedían sus poemas favoritos; algunos todavía lo siguen haciendo. Esto me animó a participar en concursos en los que obtuve algunos premios.

¿Te consideras un escritor matutino o nocturno?

Más bien nocturnal, en el sentido de decadente y de agonía en su significado mariateguiano.

¿Cómo asumes la literatura, como un pasatiempo o una responsabilidad, por qué?

No es un pasatiempo, porque no se trata de algo que hago cuando no tengo nada que hacer, poética la paradoja. Tampoco es una responsabilidad, porque no creo que mi poesía pueda aportar gran cosa a nadie; no tengo compromisos, entonces. Escribo como un mandato que proviene aún no sé exactamente de dónde. No me propongo escribir, por tanto, sino que soy simplemente alguien que toma dictados. Aunque en el único libro que he publicado “Gala en el centro” la cosa fue diferente, ahí sí hubo una intención manifiesta de escribir lo que finalmente escribí.

¿Qué opinión te merece los grupos literarios ¿conformaste alguno?

Los grupos literarios son algo que extraño, esa ilusión de la acción colectiva se acerca más a la concepción que tengo yo del arte. No sé si el Séptimo Círculo llegó a ser un grupo, los supuestos integrantes nunca estuvimos lo suficientemente integrados, pero en todo caso había una especie de culto a la muerte que nos unía. Al final todos nos traicionamos, seguimos vivos.

SOBRE “GALA EN EL CENTRO”
¿Quienes crees que influyeron en la escritura de este libro?

Este libro, que no me canso de calificar como un proyecto político, creo que tiene más influencias ensayísticas que literarias, sobre todo de las denominadas teorías de género que tuve que enseñar, y por tanto aprender, algunos años en la universidad. Éstas me parecieron tremendamente revolucionarias y que abrían un espacio que había que explotar desde la poesía, desde una poesía política porque reclamaba autoridad sobre los cuerpos, y nada menos que en nombre del amor.

¿Este primer libro lo concebiste como un poema erótico?

El libro es en cierta medida un solo poema, yo insisto: erótico-político porque plantea una nueva concepción del ejercicio del amor, que Norma Mogrovejo, quien escribió el epílogo ubica dentro del Poliamor. Lo que hice fue intentar dinamitar la pareja como única forma social aceptada para el desarrollo del amor, y aclaro que no estoy hablando de sexo.

En “Gala…” ¿hay un surrealismo encubierto que quiere aflorar?

Los surrealistas decían: la violencia es acción, en todo caso traté de que esa violencia no quedara encubierta sino que nos estallara en las manos. Cierto que Gala fue clave en el movimiento surrealista, pero la Gala del libro no sé que tanto se parezca a la musa de Dalí, pero los Dalíes y Eluards del poemario son muy distintos de los que amaron a la protagonista del libro de Breton.

¿La culminación del libro duró mucho?

Eso siempre es un misterio, ¿cuándo uno empieza a escribir un libro? ¿cuándo el poeta logra el primer verso o cuándo leyó algo que provocó el chispazo o cuándo se produjo una experiencia vital que cambió algo y que acaso muchos años después recién pudo ser “traducida” en poesía? En Gala en el Centro, el trabajo de escribir propiamente dicho se desarrolló en unos meses, pero creo que ese libro lo empecé a escribir en la piel hace mucho.

¿Después de su publicación mejoró la seguridad en el oficio?

De cuando en cuando me arrepiento de haberlo publicado, acaso no haya servido para nada; pero de cuando en cuando, también, alguien me habla de un poema en particular del libro y de la impresión que le provocó y entonces hasta llego a pensar en seguir publicando. Pero, seguridad, creo que sólo la pueden ofrecer las cajas fuertes de los bancos.

¿Quién es gala?

Gala sabe quién es. Usé ese nombre poético, por a quien le perteneció y por sus múltiples significados, porque el poema no quiere ser una oda a alguien en particular, aunque finalmente lo sea. Porque lo que pido es que cada quien se convierta en Gala y en quienes la aman.

¿Gala es un símbolo del amor apasionado?

Gala es el símbolo de un nuevo tipo de amor.

Hay una filosofía del amor en Gala… ¿es el amor moderno que se siente en todos los poros?

Filosofía, creo que es una palabra que le queda muy grande a mi poemario, pero sí creo que tiene un cierto aliento filosófico en el sentido que plantea un amor que no se sustente en la pareja. Para decirlo en términos sociológicos, yo soy sociólogo: una nueva socialización del amor. Recordemos que en la solapa del libro se anota: ponerlo al alcance de los niños.

¿Crees que el cuerpo femenino convierte al hombre en brutas bestias de carga?

“El cuerpo femenino” me parece una categoría que tiene raíces machistas, al usarse para referirse a un objeto, y no sujeto, de deseo. El verso que citas más bien tiene que ver con lo empequeñecidos que quedan quienes aman a Gala por la infinita capacidad de amor de ésta, es decir por su condición de sujeto inexpugnable.

¿Qué hay más allá de Gala?

No lo sé. De hecho creo que después de la publicación del libro, yo mismo quedé más acá.

Háblanos sobre tu próximo proyecto literario

No sé si tenga un próximo proyecto literario, pero si lo tuviera sería publicar toda mi anterior poesía, en un volumen que ya tiene título y que expresa muy bien lo que me animó a escribir en un principio y el talante de las clases que aún dicto a diario: “Piromaniacos de todos los países, uníos”.

* La presente entrevista apareció publicada en el mes de marzo de 2007 en el diario Arequipa al Día

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