6 feb. 2016

El otro Guzmán*

                                               Por José Luis Ramos Salinas

Hernando de Soto, en plena guerra interna publicó un libro que tituló desafiantemente: “El otro sendero”. El texto no trataba, como pudiera pensarse, sobre la organización que encabezara Abimael Guzmán, sino sobre el papel del Estado en el manejo económico. El modelo que retrataba de Soto, era uno interventor y regulador, lo que a su juicio impedía el desarrollo capitalista del país. Proponía entonces, por un lado desaparecer las excesivas regulaciones, y por otro, formalizar las pequeñas posesiones para convertir en propietarios a quienes veíamos como desposeídos. A su entender, el peruano promedio tenía todo el potencial para convertirse en un capitalista de éxito, pero el Estado se lo impedía al bloquear su iniciativa. De Soto, efectivamente propuso otro (en el sentido de diferente) sendero, cuando la economía peruana dependía en gran medida del Estado.
Julio Guzmán pertenecía hasta hace poco al grupo de “candidatos chicos”. Un buen trabajo en las redes sociales empezó a sacarlo del anonimato y a presentarlo como una alternativa realmente distinta a los políticos de siempre con su gigantesco pasivo en materia ética. Se trataba por ello, supuestamente, de un outsider, pero no al estilo achorado de Acuña, sino de yupi a lo PPK, pero sin las debilidades de este.
¿Esto quiere decir que su hoja de vida es intachable? Políticamente hablando, podemos responder que de ninguna manera. Para empezar él, no es el dueño del Partido por el que postula, sino los magnates Gonzalo Aguirre y Drago Kisic. Habría que preguntarse cómo se eligieron los candidatos al Congreso y si Guzmán tuvo poder decisivo en eso, y sobre todo quién gobernará en caso gane la presidencia. De otro lado, su ligazón al Estado terrorista de Israel, que ve en Guzmán la posibilidad de tener un aliado en América del Sur en su política expansionista, es algo que debe preocupar a quienes creen en el ordenamiento jurídico internacional y en la defensa de los derechos humanos.
Por todo esto, el candidato de Todos por el Perú, no es un “otro” en el espectro político peruano, sino más bien, otro (en el sentido de uno más) García, otro Toledo y sobre todo otro PPK. Y si a alguien le queda dudas, basta escucharlo defender el TPP en meros términos comerciales para darnos cuenta que Guzmán está muy lejos de ser siquiera un hipster, y es más bien uno de los candidatos orgánicos del mainstream. El Frente Amplio debería ponerlo en el blanco, las críticas del resto son meramente electorales y se necesita desnudar ideológicamente al Guzmán del neoliberalismo dogmático.

*Publicado el 7 de febrero en el diario Exitosa, Arequipa, Perú.

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