3 feb. 2016

Acuñas como cancha*

                                             Por José Luis Ramos Salinas 

Hace unos meses quienes encabezaban las preferencias electorales registradas en las encuestas publicadas, eran Keiko Fujimori, Pedro Pablo Kuczynski, Alan García y Alejandro Toledo. Sobre todos ellos caían graves sospechas de corrupción o por lo menos denuncias que revelaban la pasmosa falta de ética de los candidatos nombrados.
Luego, la candidatura de César Acuña comenzó a tener acogida y a medida que el número de sus simpatizantes crecía, también aumentaban las  denuncias en su contra, desde las que ponían en entredicho su vida privada o sus capacidades personales, hasta las que merecían investigaciones judiciales.
El candidato multimillonario y el equipo que tiene a su cargo la campaña, supieron capear bien el temporal  con el argumento de que los políticos tradicionales empezaban a verlo como un peligro y querían sacarlo de carrera a como diera lugar. Hasta puede ser que el plan de presentarse como víctima de los malos le sumara algunos votos más. Pero las denuncias siguieron acumulándose y ya no era posible mantener la estrategia indicada. Además las pruebas cada vez más contundentes dejaban poca duda acerca de que Acuña reúne muchos de los defectos, mañas, pecados y probablemente delitos de los adversarios respecto a los cuales él pretendía presentarse como una opción diferente.
Después fue Julio Guzmán, quien empezó a llamar la atención de los electores y aunque actualmente no representa un real peligro para quienes tienen posibilidades de pasar a la segunda vuelta, también empezó una campaña en su contra que incluía el asunto de su vinculación con el Estado terrorista de Israel y con uno de los grupos empresariales más poderosos del país, que desde elecciones anteriores intenta tomar el poder a través de distintos candidatos, el impresentable Castañeda Lossio, fue una de sus últimas cartas.
Entonces la pregunta es: ¿Los candidatos que no tienen denuncias en su contra se lo deben a su trayectoria intachable o a que no tienen posibilidades en las encuestas? ¿Si mañana Barnechea o Mendoza suben unos puntos aparecerán supuestos ilícitos, amoríos turbios, o plagios? ¿La política peruana tiene acuñas como cancha?
El reciente escándalo del plagio resulta muy interesante para el análisis del elector peruano. De una parte un sector de la población parece decir: “y quién no ha plagiado alguna vez”, es decir, como Fujimori, Acuña es bueno con la yuca y sería “un presidente como tú”; en otras palabras, la terrible moral del “roba, pero hace obra”. Otro sector, casi desquiciado a mi entender, asume que todo delito o falta cometido por un cholo serrano (un no limeño criollo en realidad) como Acuña, debe perdonarse porque quienes lo quieren linchar son los pitucos de siempre, es decir, la raza como salvoconducto de impunidad. El otro sector, el que pudiera parecer defensor de la ética, quiere quemar vivo al rector iletrado, y esto que pudiera interpretarse como una ola democrática anticorrupción me temo que es pura hipocresía; sino como se explicaría que el supuesto plagio les merezca más indignación que los estudios “subvencionados” de Keiko, o el doctorado bamba del narco indultador García, o para salirnos de la política electoral, cómo es que no asumieron esa actitud beligerante cuando las denuncias contra Cipriani o el sodalicio, que por cierto administra universidades y colegios.
Lo que pasa con Guzmán es otro tema que merece reflexión. Los simpatizantes del neoliberalismo y adoradores del libre mercado como regulador de toda la vida humana, encontraron en él una opción más presentable que Keiko, PPK, Toledo y García. Hasta allí todo bien, pero luego sectores de centro, centro izquierda, y aún de la izquierda caviar, empezaron a sentir simpatías por dicho candidato, lo que revela a qué nivel ha llegado la crisis de la ideología. Como si la presidencia se tratara de un empleo, la gente empieza a decidir en base al curriculum vitae; y como el de Guzmán no se parece en nada al de Acuña, en vano soñar que una eventual tacha contra este último podría sumar votos al yupi de moda. Si Acuña sale, sus votos irán a los que más se le parecen: los Fujimori, García, y Toledo. Pues sí, parece que tenemos acuñas como cancha.

*Publicado en el diario Noticias del 1 de febrero del 2016


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