27 mar. 2016

El regreso de los fraudes vivientes

                                  Por José Luis Ramos Salinas 

Cuando Alberto Fujimori escapó del país y Vladimiro Montesinos fue capturado, se inició un proceso judicial en el que el asesor reveló como él y el dictador hicieron mil y una fechorías violando la ley y en muchas ocasiones aprovechando vacíos legales o interpretando a su antojo la normatividad legal. El ejemplo más emblemático y repudiable de esto último es la recordada “interpretación auténtica”, que le permitía al sátrapa volverse a postular a la presidencia en el año 2000.
Para que todo esto no terminara con una convulsión social, era necesario añadir a la receta, la complicidad de los medios de comunicación y una dosis muy estudiada de cortinas de humo.
Así, para la ilegal postulación del séptimo presidente más corrupto del mundo, se acordó inscribir su candidatura un 28 de diciembre, a fin de obligar a que la oposición presente las tachas y recursos de nulidad en una época en que la población está distraída. El JNE publicó su resolución desestimando todas las pruebas y razones jurídicas aportadas, un 31 de diciembre, para que pase desapercibida por las fiestas de año nuevo. Los medios de comunicación hablando de lo que sea menos del evidente fraude, hicieron el resto.
Con su postulación habilitada con una resolución que los miembros del JNE firmaron unánimemente, pese a que la misma no fue redactada por ellos, sino por un ministro y un congresista fujimorista en el SIN, empezó la campaña que se caracterizó por la destrucción de los adversarios a través de los medios vendidos a la dictadura, con especial protagonismo de los diarios chicha, que portada tras portada, difamaban a su antojo sobre la vida pública y privada de los candidatos. Es decir, que el fraude no se detuvo en el “legal” bloqueo del referéndum, ni en la ilegal resolución del JNE, sino que se prolongó en la campaña, e incluso al conteo de votos, creciendo Fujimori en cada flash, que eran intercalados con programas cómicos por una televisión que por dinero fue capaz de convertirse en mero cuchitril mediático.
Fue la población saliendo por miles en todas las regiones del país las que pararon el fraude, obligando a una segunda vuelta, que fue aún más fraudulenta, y a una compra y venta de congresistas tránsfugas que dejaba en evidencia que al fujimorismo se le caía lo último que le quedaba de su careta. El golpe de gracia vino con el primer vladivideo, la dictadura de desplomó, pero no fue debidamente enterrada.
Parece que la historia nos está queriendo decir algo, haríamos bien en escucharla.

*Publicado en el diario Exitosa del 26 de marzo de 2016


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