13 mar. 2016

Protestar, castigar y no olvidar*

                                      Por José Luis Ramos Salinas 

Lo que han hecho el Jurado Electoral Especial de Lima con el Jurado Nacional de Elecciones, es un juego en pared, ya evidente, que ya lo quisiéramos para la selección peruana, solo que en este caso ha servido para que la democracia se haga un autogol.
No se puede negar que hubo una irregularidad en la elección interna de la plancha de Todos por el Perú, pero si eso invalidaba su inscripción, ¿no de debió rechazar hace mucho? ¿O cuando Guzmán empezó a subir en las encuestas se decidió ser inflexible? Para quienes esto les conviene y para los legalistas, el JNE solo ha cumplido la ley; pero no es nada nuevo en el Perú, el uso de la ley para afectar los derechos constitucionales. Es por esto que reaccionó la OEA; y que cuando en CNN, el conductor del noticiero leyó que Julio Guzmán había sido sacado de carrera por irregularidades en la elección interna de su postulación, no pudo menos que sonreír. Y es precisamente por eso que la TV basura defiende con uñas y dientes al JNE y minimiza las críticas en su contra, recordándonos el papel que cumplió en los 90. Las cosas están demasiado claras, los grupos de poder han decidido que el partido que batió récords de corrupción mundiales, regrese al poder.
Julio Guzmán tiene la oportunidad de demostrar que no es un pelele como le achacan sus adversarios políticos. El JNE luego de marchas y contra marchas lo saca de carrera y no dice nada sobre la entrega de dádivas del fujimorismo, ni de la violación de los estatutos del PPC. Estas elecciones ya son ilegítimas (aunque probablemente no ilegales), y el candidato de Todos por el Perú debe llamar a la protesta y deberán apoyarla no quienes simpaticen con el partido morado, sino quienes crean en la democracia, sin importar, por ahora, las diferencias ideológicas. Pero para qué tanto esfuerzo si es casi seguro que no habrá  marcha atrás, pues, por una cuestión de dignidad, y  para que se sepa que no estamos dispuestos a regresar al oscurantismo fujimorista.
Y aquí es donde viene el hecho de castigar a quienes han alentado este golpe bajo a la democracia. Ni un voto para Keiko, quien representa el amor a la dictadura; y ni uno para ninguno que prefiera  el cálculo político a los principios que supuestamente defiende.
Y no olvidar, lo que Guzmán mostró en estas elecciones: un partido político alquilado, improvisación y falta de coherencia; para que no vaya a convertirse en héroe sin merecerlo; porque si ahora merece nuestro respaldo, no es por él ni por el grupo económico que representa, sino única y exclusivamente, por la democracia.

*Publicado en el diario Exitosa del 12 de marzo de 2016

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