20 mar 2014
EL NEO MACHISMO O LAS NUEVAS ESTRATEGIAS DE SUMISIÓN CONTRA LAS MUJERES*
11 mar 2014
LA PRIMERA DAMA Y EL VAGABUNDO*
2 mar 2014
Los outsiders de los outsiders*
20 feb 2014
VENEZUELA O LA DEMOCRACIA CUANDO ME CONVIENE*
19 feb 2014
MARIO SOTILLO*
Una vez le preguntaron a Juan Mejía Baca, si creía que a Borges se le recordaría, precisamente, porque nunca le dieron el Premio Nobel, a lo que el viejo librero, con la agudeza que lo caracterizaba, contestó que en un futuro, la gente sabría de la existencia de ese tal premio porque, en efecto, nunca se lo dieron a Borges.
Y es que hay gente a la que honrarla, honra. Ese es el caso de Mario Sotillo Humire, brillante docente de la Universidad Nacional de San Agustín que lamentablemente falleciera hace 8 días, en medio del silencio institucional de su alma máter, que una vez más no muestra suficiente gratitud paraquienes más aportaron a su engrandecimiento.
Mario Sotillo llegó a ser Rector de la UNSA, y fue uno de los fundadores de lo que es hoy en día la Escuela Profesional de Sociología, que hace solo unos meses cumplía 50 años de historia. Pero no son los cargos, lo más valioso en la trayectoria de uno de los últimos representantes de la intelectualidad erudita con la que contó nuestra ciudad. Mario Sotillo no fue sociólogo, pero sin duda su conocimiento en dicha área del saber era mucho más amplio que el de los que ostentaban el título; feroz autodidacta no dejaba escapar ningún aspecto relevante del saber humano y podía polemizar y conferenciar con rigor y soltura desde la filosofía clásica hasta la astronomía.
En aquella época, esta valía no le fue reconocida, y tuvo que dejar la Escuela de Sociología por presión de un grupo de estudiantes que se valieron de la excusa que no tenía la profesión respectiva para ejercer la
cátedra, los motivos eran otros, y más que políticos se basaban en la ceguera académica de quienes creían que un cartón valía más que el conocimiento enciclopédico que Sotillo tenía. A la distancia, esta ceguera
tiene forma de estupidez en momentos que la Unión Europea se prepara para legislar lo conveniente para que los saberes obtenidos por cuenta propia sean reconocidos oficialmente como parte del currículum vitae de cada quien. Sotillo nunca perdonó la afrenta, pero en mi condición de actual director de la Escuela de Sociología, reconozco tardíamente, nuestras culpas institucionales y pido las disculpas pertinentes.
Y dicho esto es el momento de indicar que Mario Sotillo jamás se doctoró, y que rechazó con humor y contundencia esa posibilidad cada vez que se la sugirieron. Él entedía bien que no eran los grados académicos los que convierten a uno en intelectual, sino la sabiduría que uno pueda alcanzar. Y Sotillo, lo saben bien quienes tuvieron la suerte de ser sus alumnos, era un erudito, un intelectual de esa estirpe ya casi extinta, con el que conversar equivalía a leer varios libros de diversa temática.
Sus tertulias son memorables y junto a José Zuzunaga, Max Neira, Héctor Ballón Lozada y otros, era capaz de convertir un departir entre amigos en una bohemia intelectual a la que si alguno tenía la suerte de estar invitado, convenía tomar notas y si no preguntar, callar y escuchar. Estas reuniones que podían extenderse por horas, en las que el humor se mezclaba con el conocimiento y la crítica, fueron parte importante de la vida de Mario Sotillo.
Cuentan los rumores, que hasta hace poco, cuando ya estaba muy delicado de salud, encontraba la manera de escapar de casa para reunirse con los amigos de siempre y demostrar que si el cuerpo ya no ayudaba, su mente seguía teniendo mucho que aportar. No sé si estas historias sean verdaderas, pero para el caso no importa; al fin y al cabo evidencian que Mario Sotillo no solo hizo historia, sino que también se ha convertido en leyenda.
Quien esto escribe, conoció a Mario Sotillo con ocasión de lo que llaman un momento astronómico especial, sobre el que era necesario entrevistar a alguien que dominara el tema. En esos años trabajaba de periodista y acudí a quien me indicaron como fuente. Ya había terminado de estudiar sociología, pero no sabía que tenía frente a mí, al fundador de dicha especialidad en la UNSA. Yo creía que era astrónomo y lo era.
Por eso, seguramente, quienes fueron sus estudiantes, y muchos de quienes no tuvimos esa fortuna, cuando pase un cometa u ocurra una lluvia deestrellas, abriremos bien los ojos, y veremos a don Mario Sotillo montado sobre algún cuerpo celeste, iluminando con su sabiduría, el firmamento.
*Texto leído en Radio Yaraví el 13 de febrero de 2014
7 feb 2014
SOBRE EL FALLO DE LA HAYA*
26 ene 2014
Ni una guerra, ni un partido*
* Texto leído en Radio Yaraví, 23 de enero, 2014
Cura no es peor que la enfermedad*
Balance del 2013*
30 dic 2013
Cultura Digital
http://www.scoop.it/t/cultura-digital-by-ramosdesal
25 dic 2013
Prensa Cloaca
César Hildebrant soñaba con regocijo que se incendiaba el Palacio de Justicia, pero los jueces soñaban que les aumentaban el sueldo por encima de los 20 mil Nuevos Soles. El Tribunal Constitucional, cumplió el sueño no del reconocido periodista, sino de sus colegas abogados.Antes, Tilsa cuenta su verdad y promete no volver a hablar sobre el asunto, dándonos un respiro para pensar en temas más profundos como si Acurio es el outsider que el Perú de la informalidad necesita.
Los jueces volverán a sus expedientes y entre ellos encontrarán el del juicio a Fujimori por el caso de los diarios chicha. No se trata del cierre de Ajá por parte de El Comercio, una especie de Clarín peruano que tiene en el Trome a la más clara expresión de su ideología y su ética de 50 céntimos con pretensiones de ganancias millonarias. Lo malo es que Ollanta no es Cristina y que Heredia no se anima a ser Fernández. Así el monopolio mediático está listo para presentar un fujimorismo maquillado capaz de acusar de montesinista a cualquiera menos a ellos mismos, los padres de la criatura.
Pero lo cierto es que casi nadie se acuerda de qué trata el caso de los diarios chicha, por lo que es necesario hacer un poco de memoria. Durante la dictadura del padre de Keiko, de la que ella misma fue una entusiasta participante, hubo un grupo de diarios sensacionalistas que ofrecieron sus páginas a los más sórdidos intereses de la mafia en el poder. El objetivo recurrente: destruir la honorabilidad, con infamias. de los opositores políticos. Fue tal la desfachatez que el mismo Montesinos llamaba para dictar los titulares, los que a veces ni siquiera tenían el desarrollo de la noticia, porque lo importante era que la gente los leyera en el kiosko y luego practicaran el deporte nacional de destruir el honor de boca en boca.
Claro que esto era solo parte de una estrategia mucho mayor del control de los medios de comunicación. Allí está el vladivideo con Crousillat, y la entrega de Frecuencia Latina a los Winter, así como la creación ilegal de un canal de cable al servicio de las corruptas FFAA deentonces.
En Arequipa el plan consistió en reclutar a un grupo de periodistas dispuestos a venderse, que se bautizaron “Periodistas Unidos” y que se encargarían de promocionar al régimen y dedesprestigiar a sus opositores. Según las investigaciones periodísticas de ese entonces, estos periodistas de alquiler estaban bajo la coordinación directa del general Abraham Cano Angulo, y del entonces jefe de Circulación Terrestre y hoy posible candidato al gobierno regional: Daniel Postigo.
Por ello, en nuestra opinión la importancia del juicio por los diarios chicha, es que le da la oportunidad al país de recordar quiénes se vendieron al gobierno más corrupto de la historia del Perú. Y esto es necesario porque hasta Nicolás Lúcar regresó a la televisión para hablarnos de moral. Y en Arequipa, al parecer, los Periodistas Unidos han empezado a reagruparse para sumarse al proyecto de renacimiento del fujimorismo. No olvidemos que no tuvieron escrúpulos en hacer una portada en el Correo en la que daban como ganador de las elecciones municipales a Rondón Fudinaga, entonces el hombre de confianza de Absalón Vásquez. Luego el conteo de los votos le daría tan escazas preferencias que a las justas le alcanzó para tener un regidor en la abrumadora victoria de Juan Manuel Guillén, quien luego denunciaría las amenazas por parte un empresario montesinista muy vinculado a esta prensa de cloaca.
Si Fujimori gusta del verbo disolver, ahora más que nunca es preciso este otro: recordar.
9 dic 2013
La Sociedad Vigilada
https://www.facebook.com/martinzunigachavez/posts/10152108235901639
1 dic 2013
Presentación de: Desde la Montaña Grito tu Nombre
11 may 2011
Entrevista concedida a la Revista El Búho
Audio de la entrevista
4 may 2011
Entrevista en Radio Yaraví
Primera parte
Segunda parte
25 nov 2010
El desarrollo a pesar de los intelectuales*
Por José Luis Ramos Salinas
De alguna manera usted es un testigo excepcional del desarrollo de la Sociología en Arequipa, cuéntenos un poco ese proceso y su participación en el mismo.
Efectivamente, en la UNSA no existía la especialidad, yo estudié a partir del 62, el 62 y el 63 fueron años previos de letras, y se creó la especialidad en esos años. Yo pertenezco a la segunda promoción. Las primeras promociones nos hemos formado de manera autodidacta porque no existían sociólogos en Arequipa; nuestros profesores eran catedráticos especializados en historia, geografía, pedagogía, psicología u otras especialidades que enseñaban cursos en sociología. Nosotros teníamos que estudiar más de libros, luego fueron saliendo las promociones y creo que yo soy el primero o el segundo que se graduó de sociólogo profesional.
Pero su trabajo ha ido más allá de los ámbitos netamente sociológicos.
Yo me siento orgulloso de ser sociólogo, sin embargo quisiera decir, que yo tengo una postura crítica sobre lo que es la administración de la sociología y las ciencias sociales. Me explico, desde un punto de vista epistemológico, considero que la realidad social es una sola. El hecho de que por administrar el conocimiento que tenemos sobre la realidad social nos dividamos en una serie de ciencias particulares: economía, historia, antropología, sociología; eso es una administración que no tiene que ver con el saber, es una administración casi universitaria de compartimientos un tanto estancos, que nos impiden ver globalmente la realidad social. Desde el punto de vista epistemológico a mí me gusta definirme no como sociólogo sino como científico social, la realidad es una sola, perfecto, entonces el enfoque de estudio de la realidad social debe ser unitario, y por lo tanto yo no creo en los compartimientos estancos de historia por un lado, economía por otro lado, sociología por otro lado, lingüística por otro lado, etc.; yo creo que todo eso conforma una unidad. Comprendo que el desarrollo del conocimiento sobre la realidad social, hace que uno se especialice en un campo, pero la especialización debe ser un segundo paso a la visión general. Yo no creo en el economista economista, en el econometrista que sabe mucho de economía pero no tiene la visión global de la sociedad; lo primero que tiene que tener es esa visión global y después especializarse en economía; e igual para el historiador, tiene que tener una visión de la realidad social como una totalidad y luego especializarse en historia, lo mismo es para el sociólogo. Es por esa razón que yo me defino a mí mismo más como científico social que como sociólogo.
¿Y esa postura académica le ha traído los frutos qué esperaba?
No crean que esto me ha traído ventajas, todo lo contrario. Yo he dedicado mi vida a la investigación, me encanta enseñar, pero me gusta más investigar; y lastimosamente nuestra Universidad, en el tiempo en que yo estaba, y creo que hasta la fecha, no privilegia la investigación. La única forma que tenemos, para mí, de hacer una universidad distinta, una universidad superior, es investigando. La investigación debe ser la fundamentación de la enseñanza. Enseñar lo que se investiga, enseñar a investigar, descubrir nuevos conocimientos y esos transmitirlos. No repetir los conocimientos que existen en los libros, simplemente una enseñanza de tipo libresco. Por lo tanto también soy crítico de la forma cómo se enseña y de la concepción de la universidad. Y esto no es solo en nuestra especialidad, la universidad peruana en general no investiga, investiga poquísimo, investiga como uno y enseña y repite libros como diez mil, es una desproporción que debiera ser a la inversa. Por eso nuestras universidades en general son atrasadas en función de los tiempos. Por eso el conocimiento científico en el Perú está atrasadísimo. Por eso nuestro aparato productivo, nuestro desarrollo tecnológico es insipiente. No es porque los peruanos no tengamos capacidades para hacerlo, sino que se administra muy mal la enseñanza universitaria y el saber.
Les decía que mi enfoque epistemológico me había traído problemas, porque yo he dedicado mi vida a investigar a Arequipa como una realidad social, como esa totalidad, para mí no es que la historia de Arequipa deben ocuparse los historiadores, y la economía de Arequipa debe ser investigada por los economistas, y el lenguaje popular de Arequipa deben ocuparse los lingüistas. No, para mí Arequipa es un todo, una realidad compleja y total, y me he aproximado a investigarla. Por supuesto es tan inmensa que a pesar de haber dedicado más de 40 años a su investigación, lo que he podido aportar es muy poco en comparación de lo compleja que es, pero eso tenemos que tratar, creo yo, de hacer todos los científicos sociales. Eso me ha creado muchísimos problemas, los historiadores, estos historiadores de dividir compartimientos estancos las ciencias sociales, me miran como un intruso de la historia, porque soy alguien que ha escrito y ha hecho historia, porque el historiador no es el que estudia en la universidad la especialidad de historia y obtiene el título y los grados de bachiller y doctor en historia. El doctor en historia sabe mucho de historia, de la que está en los libros. El historiador es el que investiga y hace historia, produce conocimiento histórico; ese soy yo. Pero quienes dividen la realidad social y administran estas especialidades sienten que los he invadido, porque yo no tengo el título de historiador y hago historia de Arequipa; igual sienten los lingüistas, no tengo el título y discúlpenme, mi diccionario de arequipeñismos es el más completo que existe sobre el tema; no tengo título de músico y mis investigaciones sobre música popular arequipeña y yaraví arequipeño dan cuenta de esta realidad. Entonces, me han creado muchos problemas, anticuerpos y conflictos, con quienes tienen esta segmentación de la realidad social; a mí no me hace mella, los disculpo porque yo tengo otra concepción de mirar el mundo y trato de ser coherente con esa concepción. De repente yo estoy equivocado y los otros tienen la razón, mientras tanto yo no me detengo en esto sino en dedicar mis años, mi tiempo, mi esfuerzo, mi capacidad a investigar mi Arequipa. Estoy orgulloso de ser sociólogo, pero me identifico más como científico social. Estoy orgulloso de ser científico social, pero ya ahora jubilado de la universidad y demás, dejo los títulos, y me identifico ahora como arequipeñista, mi especialidad es ser arequipeñista. Soy un tipo que ha dedicado su vida y dedicará lo que le quede de vida a investigar, a estudiar, a promover, a defender esa experiencia humana que se da aquí en Arequipa.
Usted diría que esa tendencia de dividir el conocimiento en varios compartimentos que no se comunican entre sí, está declinando o renueva fuerzas.
Yo creo que tiende a declinar porque la realidad social se impone, cada vez los especialistas segmentarizados quedan más fuera de. ¿Por qué? Porque la realidad hoy no es solo Arequipa, la globalidad obliga al intercambio de conocimientos entre una y otra especialidad. Es la única forma de enriquecer el conocimiento. Con eso yo no quiero descubrir la pólvora, tampoco. Existen muchos especialistas que han avanzado muchísimo en su campo y ayudan a la visión global, es decir, yo no quiero descalificar a quienes van por el camino del compartimiento estanco, porque han podido profundizar. Es posible que quienes nos detenemos en la visión globalizadora no calemos hondo y que quienes se especializan sí calen hondo. Pero la realidad hoy, el desarrollo de la ciencia, la tecnología, la comunicación, sobre todo, hace que esta administración universitaria de una serie de escuelas se vea forzada a romper sus fronteras y tenga que ir a lo totalizante, me parece.
¿Qué importancia tiene estudiar nuestra identidad en un mundo global?
Muchos creen que por haberme dedicado más de 40 años a la investigación arequipeñista, soy yo un arequipeño chauvinista que cree que lo arequipeño es superior a todo lo demás. Qué equivocados están, al contrario, yo soy crítico de esa postura. Lo arequipeño no es superior ni inferior a lo limeño, a lo cusqueño, a lo puneño, a lo chino o a lo alemán, simplemente es diferente, es estudiar la diferencia. Pero esto de estudiar un pedacito, un rinconcito de la humanidad, no me hace olvidar la humanidad. Mi concepción epistemológica de ver Arequipa es la siguiente: yo creo que lo que ha sucedido y sucede en Arequipa es una experiencia humana concreta, es la humanidad entera que en condiciones geográficas, económicas, históricas, determinadas, vive, sobrevive, lucha y crea. Entonces, el arequipeño es una muestra de lo que la humanidad puede hacer en estas determinadas condiciones concretas y es tan admirable como lo que la humanidad pueda hacer en las condiciones concretas de Puno, de China o de Japón. Es decir, no tenemos por qué, al estudiar, al defender, al proteger, al promover, lo arequipeño, negar lo demás, decir que lo demás no vale, que solo lo arequipeño es lo que vale. Esa es una postura totalmente incorrecta, chauvinista. Lo arequipeño simplemente tiene la cualidad de ser diferente a lo demás, estudiar nuestra diferencia, pero al estudiar la diferencia, estudias la semejanza, dialécticamente. Nosotros los arequipeños no somos seres de otro planeta, somos como los puneños, los chinos, los japoneses, los alemanes o los limeños, lo único que hemos actuado en determinadas condiciones. Decía Jorge Polar, no en vano se nace al pie de un volcán, ya hay una diferencia, muchos habitantes del mundo hemos nacido al pie de un volcán, pero no todos. Este aislamiento geográfico que ha tenido Arequipa en su historia, Arequipa es un oasis ubicado como apretado por el desierto contra los Andes, es una condición concreta. La historia de quienes han ocupado este territorio que hoy llamamos Arequipa, primero una serie de culturas indígenas y luego la llegada de los españoles, ha configurado este pueblo que tenemos, esta arquitectura, esta culinaria, esta forma de hablar, esta forma de ser, estos valores, etc., etc. Es decir, nosotros somos diferentes, pero no superiores ni inferiores a nadie. Yo no creo que exista ni la inferioridad ni la superioridad cultural. En buen romance si yo hubiera nacido en un pueblito de China, querría ese pueblito, lo estudiaría y defendería los valores de ese pueblito, como hago con los de Arequipa. Es una relación biográfica, un agradecimiento al lugar donde nos ha tocado nacer, nosotros no elegimos el lugar donde nacemos, me tocó nacer aquí y doy cuenta en mi vida de este lugar y lo defiendo, no para decir que es superior o inferior a nadie, sino simplemente para que se vea cómo es la experiencia humana en estas condiciones concretas, o sea mi visión es universalista. Veo a la humanidad, la experiencia humana, aquí; y desde aquí miro al mundo.
Hablaba usted hace un momento de que le gustaba la docencia, pero más la investigación. Desde su experiencia cómo podría unirse estas dos actividades, para que no se excluyan mutuamente como suele ocurrir, para que enseñar sea al mismo tiempo un proceso de investigación y producción de conocimiento.
La unión esa es la más productiva. Los universitarios tenemos que aprender, somos por lo general muy sobrados, muy petulantes. Pensamos que nosotros somos los más capaces, inteligentes, los que sabemos más y el resto de no universitarios son los ignorantes, los incultos, los poco formados. Estamos equivocados. La enseñanza es igual en cualquier lado, si tú quieres aprender carpintería, haces bien en agarrar un manual de carpintería, de ver los tipos de herramientas, los tipos de madera, las formas cómo unir una madera con otra, cómo cepillarla o lo que sea; lo estudias en libros. Ese estudio de libros se queda en la cáscara, no hace nada. Lo mejor sería que te pongas al lado de un carpintero y que comiences a machucarte el dedo como se machucó el carpintero cuando aprendía, y entonces comienzas a aprender cómo no machucarse el dedo al golpear una madera. Y eso es enseñar e investigar al mismo tiempo, investigar, producir y enseñar al mismo tiempo. En mi tiempo yo investigué, podríamos decir, pirateando a la Universidad. La Universidad jamás me dio un Sol más de sueldo por investigar, jamás me quitó una hora de trabajo lectivo para dedicarla a la investigación. Al contrario, hasta mis colegas pensaban que al investigar y al producir libros yo estaba dedicándome al comercio de la venta de libros, que era un pillo, increíble. Para mí, la Universidad que se llame Universidad, lo primero que tiene que hacer aquí y en la Conchinchina es investigar su realidad, la realidad en la que se desenvuelve, e investigando enseñar la especialidad, y enseñar e investigando, producir conocimiento nuevo que ayude a nuestro pueblo. La universidad y no solo hablo de la San Agustín, pero hablo de la San Agustín que he conocido, se llena de slogans baratos de gente que medra en la universidad y medra en la política. “Una universidad al servicio del pueblo”, “Una universidad al servicio del proletariado”. ¿Y qué? Repetición de libros y nada más, es decir, una desgracia. ¿Cuál es el servicio en concreto? ¿La Universidad San Agustín qué ha aportado a Arequipa como investigación, como solución de los problemas que tiene el pueblo de Arequipa? ¿Dónde está el amor de la universidad a Arequipa? El amor no es salir a las calles gritando “Viva el pueblo de Arequipa”, “El pueblo unido jamás será vencido”. Ese no es el amor a Arequipa, el amor a Arequipa es obras son amores y no buenas razones. Y ese es un desafío. Cuando nosotros formamos en mi generación “Nueva Universidad”, lo hicimos para hacer eso, para tratar de encontrar un camino para hacer eso, y fuimos traicionados, finalmente los políticos de la universidad se valieron de ese movimiento para ser autoridades de la universidad y enquistarse en la universidad, traicionaron esos ideales. Porque hacer una nueva universidad, hacer la mejor universidad del Perú, no es hacer la universidad que tiene el mejor jardín o el mejor pabellón, no. Es hacer la universidad que produce mejores conocimientos, conocimientos útiles para solucionar los problemas de su pueblo, ese es la universidad que sirve al pueblo, esa es la universidad fundante, y eso se hace con investigación, no con la repetición libresca de la enseñanza, y otorgar títulos, grados, posgrados y doctorados con mimeógrafo o fotocopia. Y ese desafío es un desafío que todavía tienen los muchachos que están en la universidad y los que han de venir a la universidad. La Universidad de San Agustín tuvo un tiempo glorioso hace por lo menos un siglo o por lo menos 75 años. La universidad tuvo grandes maestros, cultivó desde el punto de vista libresco, pero era la época, lo que se miraba en la época era formar buenos profesionales. A finales del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, la universidad San Agustín produjo grandes profesionales, muy buenos geólogos, muy buenos abogados, muy buenos médicos, etc., para ejercer las profesiones liberales; que en la Arequipa de entonces, en el mundo de la época, era funcional, se necesitaba hacer esto. Hoy, la universidad está divorciada de la realidad social por la poca visión de sus autoridades, generalmente dedicados a medrar de la política universitaria, pero no a abrir nuevos caminos y nuevos horizontes. ¿Por qué? En primer lugar porque hoy ya no basta con ser buenos profesionales. Hay mucho profesional en Arequipa, mucho abogado, mucho médico, mucho profesor, etc. Pero no hay investigadores, no hay conocimiento nuevo, no hay quien produzca conocimiento. Hoy nuestra patria, felizmente, está en un momento muy importante de su historia; pero con encontronazos, con golpes, con zancadillas, cayendo y levantándose como se dice, está encontrando cómo insertarse en el mundo global, el Perú está despertando una serie de fuerzas importantísimas, estamos viviendo un momento muy lindo para el Perú que yo creo que es muy promisor; ¿pero qué? Es el productor de aceitunas que a golpes y que por Internet o por lo que diablos sea está descubriendo que puede vender sus aceitunitas de Yauca en Brasil y que son esplendorosas; es el productorcito de truchas en el altiplano que está viendo que puede vender sus truchas en Suiza en conserva, a golpes; pero dónde está la Universidad del Altiplano, alguna vez ha hecho una investigación de cómo diablos solucionar y cómo abrir el camino a sus productores de truchas; dónde está la Universidad de San Agustín, alguna vez ha hecho alguna investigación en serio que abra mercados para el perejil, la cebolla o los productos de Arequipa, no. Solo “el pueblo unido jamás será vencido”, salir a las calles. Los muchachos de la universidad, discúlpenme, yo también he sido muchacho, yo también he salido a la calle, yo también he gritado “el pueblo unido jamás será vencido”; lastimosamente, jugamos a la cow boy. Creemos que con esos gritos transformamos el mundo, qué equivocados estamos. La transformación desde el cultivo del saber, tiene que ser con el saber, no con la grita, y el saber qué significa, descubrir cada vez más, investigar, hacer avanzar el saber, no repetir, simplemente, el saber que produjeron otros hace años o hace siglos, sino el avanzar. Y ese es un desafío que tiene la juventud peruana. Hermoso desafío. Pero no me malinterpreten, por favor, hoy sé que en la Universidad de San Agustín hay muy buenos profesionales, muy buenos catedráticos, no todos, pocos son, pero los hay. No estoy metiendo en un saco a toditos y condenando, no. El asunto está en cómo encaminar la institución universitaria y eso lastimosamente las autoridades de la universidad no la ven, están viendo nada más cómo sacar la ventaja personal, cómo hacer carrera política dentro de la universidad, y después de la universidad qué puestito van a tener fuera en la política, pero no están viendo cómo hacer una verdadera transformación. Y mi generación de profesores jóvenes del 70, 75, 80, que soñamos con esta nueva universidad… polvo. Hemos sido traicionados, hemos sido utilizados.
Si bien es cierto que la política, tal como usted la describe, ha hecho mucho daño al desarrollo universitario; pero hoy día también se ve una suerte de divorcio entre el conocimiento y la política, como si el conocimiento pudiera ser neutro, pero de alguna manera, todo conocimiento implica una perspectiva política. ¿Cómo engarzar este trabajo de la universidad con una política que no menoscabe el desarrollo de la universidad, sino todo lo contrario?
Yo no tengo la solución, tengo la óptica, la línea de mira; el cómo hacerlo, no sabría qué decirle. Les decía a mis alumnos de Metodología de la Investigación Social, que una lampa puede servir para multiplicidad de usos, puede tener un sentido positivo si la utilizamos para cultivar la tierra, pero también la lampa puede servir para matar a una persona. Entonces depende de cómo la utilicemos. Este ejemplo de la lampa me sirve para hablar de lo que me has dicho. La política es una de las actividades que puede servir muchísimo para transformar el mundo, si es que uno tiene la óptica correcta para transformar el mundo, si encuentra la óptica correcta o por lo menos trata de encontrar la óptica correcta para transformar el mundo. La política puede ser una actividad preciosa, hermosa, una actividad que entusiasme a cualquiera, siempre y cuando sirva para eso. El problema es que los políticos en nuestro medio nos hacen creer que ellos están en la onda de transformar el mundo, pero falso de toda falsedad, lo que ellos quieren es simplemente medrar de la política, hacer carrera política, tener ingresos, conexiones, gozar de las golosinas de la política, y nos hacen creer que están transformando el mundo. El problema está en nosotros, en el pueblo, en la gente común que no debe dejarse engañar, porque los políticos en general lo que tratan es subirse sobre ese anhelo de encontrar salidas, soluciones, de ir hacia adelante, que es una energía colectiva, utilizan eso para su bien, para su bolsillo y eso es lo grave. El asunto entonces no está solo en los descarriados, sino en los que se dejan engañar, el asunto es no dejarse engañar, pero eso es bien difícil. Volviendo a lo arequipeño, aquí en Arequipa ha habido muchas ilusiones y no solo de mi generación, pero que finalmente son como las ilusiones muertas; con eso no quiero tener una visión pesimista de lo que viene, al contrario, el Perú está en un momento estupendo de su historia. Hay muchísimos problemas, pero sin embargo está encontrando el pueblo peruano, a golpes y con mucho esfuerzo y sacrificio, salidas y yo creo que nos vamos para arriba, tengo esa impresión, que la cosa está mejorando y va a mejorar sustantivamente en el Perú.
¿Y qué papel están jugando los intelectuales en todo esto?
Es una pena y lo digo como parte, a pesar de ser crítico, pero como parte de los intelectuales. Los intelectuales hemos hecho muy poco para esto. Esos encontronazos de nuestro pueblo debían servir casi como las caídas del Cristo del Alma que nos enseñen que nosotros hemos podido hacer, hemos debido hacer cosas que hagan que los golpes sean menores, que los obstáculos sean menores para que el pueblo encuentre un mejor destino, pero lo está encontrando a pesar de nosotros.
*Entrevista realizada en julio de 2010 para la revista virtual Con-ciencia Social, del Colegio de Sociólogos de Arequipa.
4 jun 2010
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23 may 2010
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